sábado, 9 de mayo de 2015

¿Malos hijos o malas Madres?

Tal vez parezca contradictorio hablar de este tema hoy, cuando pronto estaremos  enalteciendo el privilegio de dar la vida y el milagro que nos tiene a todos reunidos en este planeta, más pienso que nunca está de más hacer la diferencia y que el usar un poco de este tiempo para reflexionar sobre lo que significa en profundidad lo que celebramos, puede hasta llegar a ser más valioso que ir a restaurantes caros, comprar ramos de flores o regalos. Pienso que el despertar de los nuevos tiempos nos invita a ir un poco más allá del tradicional y simple hecho de dedicar un día de Mayo a quien nos dio la vida… 

 Eyyy, un momento, aquí es donde pregunto: ¿a quién nos dio la vida o a quién ha sabido ser madre? Porque siendo exactos, hoy no se celebra la vida, hoy se celebra a las Madres. Una profesión dificilísima, puesto que se estudia después de haber recibido el título …y un título que antes de ser recibido, hablando claro y sin tapujos, se disfruta de manera bastante placentera… hasta que un día recibes una correspondencia que dice: Señorita González, López, Martínez, Rodríguez, Pérez… usted ha sido admitida, quiéralo o no, en la universidad de las Madres.

He allí la primera reflexión: casi todas las mujeres son capaces de tener un hijo, pero no todas son capaces de ser madres. Dar a luz un ser pequeñito e indefenso que depende enteramente de ti en sus primeros años, no te hace Madre, te hace un puente hacia la vida, que es distinto y más importante. Valorar con responsabilidad y compromiso el privilegio que la vida y Dios te dio al traer un alma nueva a este mundo, eso, sí es ser Madre. 

Ser Madre es entender y aceptar de manera humilde y generosa, que al momento de salir ti, ya tu hijo no es parte de ti. Parte de ti seguirán siendo tus manos, tus piernas, tus ojos… pero tu hijo no más… Ser madre es no querer compensar esa salida haciendo de tu hijo una fotocopia tuya o ese amigo que siempre quisiste tener. Ser Madre no te hace dueña, ser Madre es la oportunidad de convertirte en patrocinante oficial de la primera declaración de libertad e independencia de un nuevo ser humano. 

Una buena madre es la que guía no la que obliga, es la regaña no la que ofende, es la que enseña aunque no seas tan bueno aprendiendo. Una buena Madre es la que no te compara, te diferencia, es la que nunca te habla mal del padre, aunque ya no lo ame o la haya abandonado, porque sabe que sus errores no de sus hijos. 

 Una buena Madre no crea deudas de gratitud, porque ella sola se la sabe ganar a fuerza de entrega y cariño. Una buena Madre no crea miedos para controlarte, te enseña a controlar tus miedos. Una buena Madre nunca te saca en cara lo que ha hecho por tí, porque ante todo entiende su título de Madre. 

Sin embargo, a lo largo de estos 44 años de vida, tengo tantas historias de Madres con títulos de adorno, madres con eme minúscula como el compromiso y la lealtad con su rol… madres indiferentes, madres que se escudan en sus fracasos y depresiones para justificar sus errores, madres que manipulan, que hieren, que olvidan, que pudren los buenos momentos y que después se quejan de ser olvidadas. madres que no se merecen a los hijos que tienen, madres que exigen, que destruyen y que luego se escudan en el título de aquellas Madres que sí lo han hecho bien, para reclamar la atención de la que nunca se hicieron meritorias. Madres que hacen ver a sus hijos como ingratos para lavarse las manos, sin querer darse cuenta que el término “mal hijo” nunca existiría sin que previamente exista el termino ¨mala madre¨. Porque cuando las madres son buenas, es muy difícil que un hijo que salga malo. 

Pero socialmente es más fácil juzgar al hijo que a la madre… y es harto entendible: Cuando la madre es mala en la infancia, el hijo es apenas un niño y nadie le presta mucha atención a un niño pequeño. Cuando el hijo es adolescente, la mala madre se esconde entre las hormonas y cambios de carácter de su manganzón. Cuando el hijo es joven se escuda su necesidad de libertad e independencia… Entonces, al pasar de los años, te encuentras con un hijo al que nadie nunca le prestó profunda atención y con una mala madre, ahora escondida en la tierna vejez… y a quién es más fácil juzgar: ¿a una viejita arrugadita o a un adulto saludable? …y con esto justifico el título de esta reflexión: hablamos de ¿malos hijos o de malas madres?. 

 Nunca he sido presto a los días preestablecidos, ni el de los enamorados, ni el de los padres, ni siquiera incluso la Navidad, por considerar que uno debe ser bueno y justo todos los días del año, más sí me gusta celebrarlos porque toda pausa es buena para valorar. En la pausa de las Madres, estoy seguro que, a esta alturas del texto, más de una ya me habrá mentado más de una vez la mía, sin embargo esta madre inspiración sólo es un homenaje, enaltecedor y algo extraño, a esas Madres de a de veras, a esas Madres que se lo tomaron en serio, que no sólo dieron vida, sino que llenaron de vida cada espacio y cada segundo que compartieron con sus hijos. A esas grandes Madres que ya no están, a las que no queremos que se vayan, las que prefieren no estar pero siempre siguen allí… a las que sembraron sin importar cual fue la cosecha y hasta esas madres imaginarias que sé que muchos soñaron tener y que en ese lugar mágico pero ausente, también existen. 

 Feliz Día a todas las buenas Madres.

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